Flamingo Parade

 

Esto érase una vez...

En la ciudad de Orihuela, en la comarca de la Vega Baja del río Segura, hace mucho, mucho, muchísimo tiempo, durante el reinado de Felipe V de Borbón, entonces capital del Reino de Valencia, ocurrió un fenómeno al que los oriolanos de entonces llamaron "El Flamingo", como así dice el canto del pájaro oriol, emblema de la ciudad.

Cuentan que, durante una lluvia infinita, con las nubes de levante y una riada devolviendo al Mar Mediterráneo lo que las nubes evaporaban en complicidad con el sol, días y días lloviendo en un ciclo interminable, una mañana, de pronto, un enorme arco iris, levantándose por uno de sus extremos,  se alzó  sobre la ciudad y, como un enorme Flamingo se dejó ver sobre la Cruz de la Muela, su montaña más alta y un bosque de hayas, de ébanos y de bambú, dio lugar a colores nunca vistos hasta entonces: Blue, Mint, Pink, Yellow, Purple, Silver, Black, Green, Red, Orange y Gold.

Cuando los pintores de todo el mundo, especialmente los impresionistas, impresionados por su luz, descubrieron que aquellos colores solo eran visibles con el sol y enmarcados en madera, comenzaron a pensar la pintura de otra forma; encontraron en aquel fenómeno, que se extendió de pío en pío, el punto de partida para cambiar el color de sus mundos pictóricos que, con los años, cambiaron el color de muchas vidas y muchas ciudades...

Hoy ya no es posible concebir el mundo sin el fenómeno “Flamingo”.

Y siguiendo esa antigua tradición, hemos concebido "Flamingo Parade" como "el ciclo del color", un desfile infinito de colores, sólo visibles al sol y enmarcados en madera, como las grandes obras de arte.


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